jueves, 22 de marzo de 2012

PARABOLA DEL BILLAR - Carlos Alvarez


No puede haber otro juego
tan cruel como el billar:
tres hombres en una celda
condenados a chocar.

Siempre es una bola blanca
la que ataca con afán:
la bola roja está roja
de los golpes que le dan.

¡Ay bola de roja sangre
que nunca quiere atacar!
¡Ay blanca bola de nieve
que la obligas a jugar!

El verde color del campo
se ha puesto triste de ver
que a la tierra malherida
no la dejan florecer.

Y todo, porque a unos hombres
les parece diversión
lanzarle a una bola roja
disparos al corazón.

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