jueves, 12 de abril de 2012

Desolación - Emma Posada


Llamaron a mi puerta, y por temor a las sombras
y a los lobos hambrientos no respondí. Fue el huracán,el amor o la muerte?

¡Quién sabe! ¡Tal vez!
Más tarde tuve encendida mi lumbre y servido mi vino.

Nadie llamó. Los buhos silbaban en mis ventanas.
Y ahora que las sombras me rondan, en vano digo:
regresa, peregrino; caliéntate a mi lumbre 

 y bebe de mi vino. Nadie responde...
Fuera, en el sendero, un grillo deshila una canción sedienta...rueda una hoja seca.
Dentro, se apaga la lumbre y se derrama el vino.
  

 

 


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